¿Que es ser Circulista?

¿Que es ser Circulista?

Antes de abrir mi corazón, antes de conocerlos, estaba perdida, ciega. Convencida de un montón de cosas que no tenían justificación coherente. Creí conocer a Dios mejor que nadie.

Creí tener el derecho de juzgar a la Iglesia como si yo la hubiese inventado.

¿Qué es ser circulista…? 

¿Es ir a Misa todos los sábados?

¿Es hacer cuña todos los martes?

¿Es hablar de Dios todo el tiempo, de todas las Maravillas que nos dio (y nos sigue dando)?

¿Es colgar en tu cuello esa cruz plateada?

¿Es saludar a todos diciendo “En Cadena!”?La verdad es que si fuera solo por eso, cualquiera puede ir todos los sábados a Misa, participar de la Ceremonia… La Iglesia no está cerrada para el que quiera rezar los martes. De lengua somos todos libres para hablar de Dios… y no hace falta ser circulista para aprender a leer la Biblia.

Entonces ¿Qué nos hace circulistas? ¿Qué nos distingue del resto de los católicos?

Llego a la Iglesia y veo un grupo de jóvenes (hay jóvenes en edad y jóvenes de corazón) sentados, todos juntos en un sector del Templo… ¿Qué los hace especiales? A todos, esa cruz que cuelga en su cuello, les brilla como si fuera de un material extraordinario…

Hace falta entrar en ese grupo para descubrir lo que lleva en su interior. Puede que no me lleve bien con todos; pero siempre encuentro a alguien con quien reír. Si estoy mal, confundida… siempre encuentro un pilar para sobrellevar mi “Cuarto Día”

Terminas de hacer el Eslabón y parece que en realidad recién empieza. Dios nos dice: “¡Ya logré captar tu atención! Ahora, seguime… no me sueltes la mano…”

Y no… no me gané la lotería; no me encontré con el amor de mi vida al cruzar la calle… no, mis problemas no se solucionaron mágicamente… Dios no es el genio de la lámpara…

Es más… llegaron cosas más difíciles…retos más grandes… pero me sentí diferente. Es que el cambio fue por dentro.

Una lamparita que estaba medio descuidada en mí se dio cuenta de que todavía podía brillar y que crecía cada vez que abría mi corazón…Ese fue mi giro de suerte…

Y sí… medio jodido el mundo que nos tocó…Nada es estable y todos piensan: -Un día estás, el otro ¿Quién sabe? ¡Hay que “vivir la vida”!-… Como si hacer las cosas a las apuradas nos llevara más rápido a la felicidad.

Y ÉL, paciente, nos espera… nos mira… nos escucha… algunos le agradecen.. otros le gritan… otros se ríen de Él… otros lo retan por errores que seres humanos cometen… desafiándolo… como si Dios fuera a rebajarse al nivel del hombre… como si Dios estuviese interesado en competir con nosotros… Él espera… y nos mira…

A veces todo me parece muy grande… muy pesado. Muchos de nosotros al terminar el Eslabón esperamos que todo el mundo nos reciba empapados en llanto y felicidad… Y bueno… eso no siempre pasa… Entonces ¿A quién acudir cuando nos sentimos tan solos? ¿Les doy una pista? Me parece que ya adivinaron…

Hay una cruz que hoy cuelga en nuestro cuello… Esa cruz es una llave… la llave del corazón de muchas personas que, como yo, un día se cansaron de tropezar con la misma piedra y se dieron cuenta de que estaban perdidos… personas que se cansaron de lo que dura poco y fueron en busca de lo que es Eterno… Personas que buscaban en  Dios el refugio de una guerra interna en la que estaban perdiendo…

Entonces, llego a la Iglesia y veo ese grupo. Quizás no conozca a todos ni confíe plenamente en cada uno de ellos… Pero estoy segura de que, si busco, SIEMPRE aunque sea uno de ellos me va a escuchar. Y me dan ganas de escucharlos, de compartir con ellos algo que no cualquiera entiende…

Es decir “Dios”, “Jesus”, “Rezar”, “Iglesia”, “Misa” sin temor a que me miren raro… Es volver a confiar en Dios y cargar las baterías para seguir luchando en un mundo duro, frío y muchas veces injusto.

Ser circulista me enseñó, no solo a ser Iglesia sino también a HACER Iglesia… a construir una Iglesia en mi hogar y de a poquito ir cambiando mi porción de realidad…

Ser circulista me enseñó a ver lo pequeña que puedo llegar a ser en este planeta pero lo mucho que se crece cuando se crece con el corazón: ayudando, acompañando, escuchando, siendo feliz en la humildad; agradeciendo por estar viva, estar  y ser así y no de otra manera. Ser genuina, sincera… Amando a Dios y siguiendo el ejemplo de su Hijo…

¿Y quiénes mejor que ustedes para entenderme? mis amigos en Cristo… de la noche a la mañana, amigos de por vida… Esa cruz nos une más que la sangre… más que amigos…¡HERMANOS!

A los que ya llevan tiempo en el MCJ; no desistan y no se resistan. El cambio muchas veces resulta bueno… Escúchennos a nosotros, los “novatos”… Recuerden el temor que los invadió cuando comenzaron su cuarto día… Lo mucho que les costó llegar hasta el lugar en donde se encuentran ahora…

A los nuevos… no desistan y no se resistan… Dios es Grande y cuando llega ¡llega con todo! No tengan miedo… hay muchos que no van a dudar en ayudarlos, a levantarlos cuando caigan. Sean testarudos, busquen ¡peleen por su Fe! Hablen con Dios aunque a veces parezca que estan hablando solos… Escúchenlo con el corazón abierto, estén atentos; en el mínimo detalle, Él se presenta, les da la respuesta…

Y confíen en el Amor, en la Vida, en la Esperanza… Entreguen su corazón a Dios; déjense llevar y no se den por vencidos. Por más oscuro que esté el camino, busquen la Luz que los ayude a seguir adelante.

¡No se pierdan! Aquí estan sus Hermanos en Cristo… Busquen apoyo y lo van a encontrar… ¡Busquen! Porque Dios los está buscando a ustedes.

¡En Cadena! y ¡Gracias!

Luciana Astorga

Circulista Eslabón N°47