Carta Pastoral para preparar y celebrar en nuestras comunidades la primera jornada mundial de los pobres

Circ. 44/2017

CARTA PASTORAL PARA PREPARAR Y CELEBRAR EN NUESTRAS COMUNIDADES

LA PRIMERA JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

“NO AMEMOS DE PALABRA SINO CON OBRAS”

Sigamos, pues, el ejemplo de san Francisco, testigo de la auténtica pobreza. Él, precisamente porque mantuvo los ojos fijos en Cristo, fue capaz de reconocerlo y servirlo en los pobres. Papa Francisco

Queridos hermanos, En este día en que evocamos a san Francisco, quiero compartir con Uds. la invitación del Papa Francisco de celebrar una Jornada Mundial de los Pobres. En el Santo de Asís encontramos inspiración eclesial para volver sobre las páginas del Evangelio con audacia y pasión.
En nuestra última reunión plenaria de presbiterio le dedicamos un largo momento de reflexión al Mensaje que el mismo Santo Padre nos envió para esta Jornada. Guiados estupendamente en la lectura del texto por el equipo de Cáritas diocesana, compartimos algunas propuestas para que esta celebración nos ayude a profundizar en nuestra identidad eclesial.
En la convocatoria del Santo Padre no hay una invitación a una colecta más de las siempre tan necesarias para sostener la fraternidad solidaria y eclesial de nuestras comunidades. En este caso, el Papa nos está invitando a poner a los pobres en el corazón de nuestra reflexión eclesial para fortalecer la vida de las comunidades:
“Será una Jornada que ayudará a las comunidades y a cada bautizado a reflexionar cómo la pobreza está en el corazón del Evangelio y sobre el hecho que, mientras Lázaro esté echado a la puerta de nuestra casa (cf. Lc 16,19-21), no podrá haber justicia ni paz social. Esta Jornada constituirá también una genuina forma de nueva evangelización (cf. Mt 11,5), con la que se renueve el rostro de la Iglesia en su acción perenne de conversión pastoral, para ser testimonio de la misericordia.“ (Francisco, “Misericordia et Misera”, n. 21)

1. Los rostros de la pobreza en el mundo contemporáneo.

El Papa Francisco pinta sin exageraciones ni eufemismos y con su búsqueda permanente de verdad, la pobreza en nuestra realidad. Leerlo nos permite contextualizar la próxima Jornada de los Pobres: “Conocemos la gran dificultad que surge en el mundo contemporáneo para identificar de forma clara la pobreza. Sin embargo, nos desafía todos los días con sus muchas caras marcadas por el dolor, la marginación, la opresión, la violencia, la tortura y el encarcelamiento, la guerra, la privación de la libertad y de la dignidad, por la ignorancia y el analfabetismo, por la emergencia sanitaria y la falta de trabajo, el tráfico de personas y la esclavitud, el exilio y la miseria, y por la migración forzada. La pobreza tiene el rostro de mujeres, hombres y niños explotados por viles intereses, pisoteados por la lógica perversa del poder y el dinero. Qué lista inacabable y cruel nos resulta cuando consideramos la pobreza como fruto de la injusticia social, la miseria moral, la codicia de unos pocos y la indiferencia generalizada.” (Francisco, Mensaje en la Jornada Mundial de los Pobres, 5)
Nos hemos acostumbrado a escuchar diagnósticos y estadísticas. Sin embargo, no podemos ser indiferentes ni detenernos en el lamento resignado o en sentimentalismo que se conforma fácilmente. El Papa va más allá. Nos dice con su palabra autorizada que el protagonismo de los cristianos, portadores de un amor que nos quema el alma, nos pide una mirada comprometida, un cambio urgente y necesario que quiebre nuestra inmovilidad: “Ante este escenario, no se puede permanecer inactivos, ni tampoco resignados. A la pobreza que inhibe el espíritu de iniciativa de muchos jóvenes, impidiéndoles encontrar un trabajo; a la pobreza que adormece el sentido de responsabilidad e induce a preferir la delegación y la búsqueda de favoritismos; a la pobreza que envenena las fuentes de la participación y reduce los espacios de la profesionalidad, humillando de este modo el mérito de quien trabaja y produce; a todo esto se debe responder con una nueva visión de la vida y de la sociedad.” (Francisco, Mensaje, 5)

2. Un llamado apremiante
El Evangelio de Jesús nos lleva a compartirlo con todos los hermanos como Buena Noticia capaz de transformar la vida de personas y pueblos. La solidaridad fraterna con los más pobres les da credibilidad a los testigos de Cristo pero es además el clima, el ambiente, el contexto necesario para que llevemos adelante nuestra misión porque “la oración, el camino del discipulado y la conversión encuentran en la caridad, que se transforma en compartir, la prueba de su autenticidad evangélica.” (Francisco, Mensaje para la 1° Jornada Mundial de los Pobres, 3). Testimonio cristiano y solidaridad fraterna van de la mano, se requieren recíprocamente.
Por eso el Papa nos invita a vivir esta Jornada en su perspectiva evangelizadora: “Pido a los hermanos obispos, a los sacerdotes, a los diáconos —que tienen por vocación la misión de ayudar a los pobres—, a las personas consagradas, a las asociaciones, a los movimientos y al amplio mundo del voluntariado que se comprometan para que con esta Jornada Mundial de los Pobres se establezca una tradición que sea una contribución concreta a la evangelización en el mundo contemporáneo (…) de modo que estemos cada vez más convencidos de que compartir con los pobres nos permite entender el Evangelio en su verdad más profunda. Los pobres no son un problema, sino un recurso al cual acudir para acoger y vivir la esencia del Evangelio” (Francisco, Mensaje, 9). Frente a la cultura del derroche y del descarte, el Papa insiste en la cultura del encuentro donde los hombres nos reconozcamos hermanos, testigos de un amor grande, el de Dios, Padre de todos.

3. Creatividad al servicio de la celebración de la Vida Nueva.
Concretamente esta Jornada Mundial que el Papa nos propone para el próximo domingo 19 de noviembre, domingo 33° durante el año, indica el camino de la creatividad apostólica y solidaria que se exprese principalmente a través de encuentros y gestos a lo largo de la semana previa, invitando a participar especialmente a los pobres y a los voluntarios. Adjunto el Mensaje del Papa para que lo multipliquen y distribuyan entre sus colaboradores, principalmente los catequistas y los servidores de la liturgia y de Cáritas. Los elementos que aporta deben llegar a todos los que conforman la comunidad cristiana y la animan.
En nuestra reunión plenaria de presbiterio vimos conveniente vivir intensamente esta Jornada, organizando actividades solidarias en parroquias y decanatos antes del 19 de noviembre y proyectando los frutos y reflexiones que se tengan en ese tiempo y en la Jornada misma, en un Adviento solidario como el que vivimos el Año pasado en vistas a una Navidad verdaderamente fraterna que fue una experiencia enriquecedora que expresó la vitalidad de nuestras comunidades en relación con las familias más pobres.
En ese contexto de un Adviento solidario para una Navidad fraterna, tendremos la Asamblea diocesana de Animadores de Cáritas. La vivencia de la Jornada Mundial de los Pobres dinamizará su realización y la eficacia de nuestras Cáritas diocesana y parroquiales en las que asistencia y promoción buscan hacer presente el Reino de Dios entre los pobres.
“El Padre nuestro es una oración que se dice en plural: el pan que se pide es «nuestro», y esto implica comunión, preocupación y responsabilidad común. En esta oración todos reconocemos la necesidad de superar cualquier forma de egoísmo para entrar en la alegría de la mutua aceptación.” (Francisco, Mensaje, 8) Así el papa nos recuerda que la oración debe fundamentar todo cuanto organicemos para celebrar la Jornada y la semana previa.

Pido a sacerdotes y responsables de comunidades, instituciones y movimientos, que animen la organización parroquial y comunitaria de estas iniciativas para expresar el espíritu de la Jornada y recoger sus frutos en vistas del Adviento en el camino de la Navidad. Algún encuentro o asamblea parroquial puede ayudar a animar una mirada de conjunto sobre la propuesta y dinamizar la vivencia comunitaria de este acontecimiento eclesial.

Queridos hermanos, ¡qué alegría poder sentirnos invitados a vivir y servir como parte de una Iglesia en salida, samaritana, misionera! Concluyo con unas bellas palabras del Mensaje del Papa que explicitan las Bienaventuranzas del Reino de Dios: “Benditas las manos que se abren para acoger a los pobres y ayudarlos: son manos que traen esperanza. Benditas las manos que vencen las barreras de la cultura, la religión y la nacionalidad derramando el aceite del consuelo en las llagas de la humanidad. Benditas las manos que se abren sin pedir nada a cambio, sin «peros» ni «condiciones»: son manos que hacen descender sobre los hermanos la bendición de Dios.” (Francisco, Mensaje, 5)

Los saludo y bendigo en Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.

La Rioja, 4 de octubre de 2017.-
+Marcelo Daniel Colombo
Padre Obispo de La Rioja