Martes 12 de Diciembre de 2017

Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América

(F). Blanco.

 

En el año 1531, la Virgen María se apareció al indio Juan Diego en el Cerro Tepeyac, en México. “La Virgen le pidió que en ese lugar le construyeran un templo. El obispo quiso un signo, y en una nueva visita de la Virgen, Juan recogió rosas en su manto. En ese manto del indiecito apareció la imagen de María que conocemos como ‘Nuestra Señora de Guadalupe’, nombre sugerido por el tío de Juan Diego. Pero el mayor prodigio es la fe cristiana de los mexicanos, sostenida por el amor de la Madre del Cielo. Nuestra Señora de Guadalupe es patrona de toda América” (Víctor M. Fernández, El evangelio de cada día, santoral, Ed. San Pablo).
Antífona de entrada         Apoc 12, 1
Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

Oración colecta
Dios y Padre de misericordia, que has puesto a tu pueblo bajo la especial protección de la santísima Madre de tu Hijo, concede, a cuantos invocan a la Virgen de Guadalupe, procurar con fe diligente el progreso de los pueblos por el camino de la justicia y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
1ª Lectura    Is 7, 10-14; 8, 10
Lectura del libro de Isaías.

El Señor habló a Ajaz en estos términos: “Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”. Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”. Isaías dijo: “Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel, que significa Dios está con nosotros”.

Palabra de Dios.

Comentario
El rey quiere que el profeta se calle. De modo soberbio, desecha la oferta de un signo de parte de Dios, y miente, diciendo que lo hace para “no tentar a Dios”. Nada de esto es sincero. Pero, como Dios hace las cosas aunque no lo dejen, promete un signo: una mujer que tendrá un hijo. Para algunos, podría no ser signo de nada, pero el nacimiento de un hijo se transforma en esperanza para muchos, aún más si consideramos que la mujer dará a luz a Jesús. En definitiva, el Señor ha llegado a nosotros a pesar de que significaba una molestia para muchos.

 

Sal 66, 2-3. 5. 7-8
R. ¡Que todos los pueblos te den gracias, Señor!
El Señor tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones. R.

Que todos los pueblos te den gracias! Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. R.

La tierra ha dado su fruto: el Señor, nuestro Dios, nos bendice. Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. R.

Aleluya        Lc 1, 46-47
Aleluya. “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador”. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 39-48
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”. María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz”.

Palabra del Señor.

Comentario
“Los primeros frutos del Espíritu Santo son la paz y la alegría. Y como la Santísima Virgen había reunido en sí toda la gracia del Espíritu Santo, con razón añade: ‘Y mi espíritu se regocijó’. En el mismo sentido dice alma y espíritu. La palabra exaltación –de tanto uso en las Sagradas Escrituras– insinúa cierto hábito o estado del alma –alegre y feliz– en aquellos que son dignos de él. Por eso la Virgen se regocija en el Señor con inefable latir del corazón y transporte de gozo en la agitación de un afecto honesto. Sigue: ‘En Dios mi Salvador’” (san Basilio, In Psalmo 33).
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la fiesta de nuestra Señora de Guadalupe, y concédenos que este sacrificio nos dé la fuerza para cumplir tus mandamientos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Sal 147, 20
A ningún otro pueblo trató así el Señor, ni le dio a conocer sus mandamientos.

Oración después comunión
Padre, que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo recibidos en este sacramento nos ayuden a reconocernos y amarnos como verdaderos hermanos, por la intercesión de nuestra santísima Madre de Guadalupe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Fuente: Sanpablo.com.ar