Círculos de Amigos

Libro de Círculo de Amigos

 

EL CÍRCULO DE AMIGOS

Al haber vivido un Eslabón, hemos descubierto, en mayor o menor grado, la felicidad que significa volver a estar cerca de Cristo. También hemos sentido este encuentro con los hermanos, que hasta nos pareció imposible, y que se dio, y que nos ha hecho sentir tan bien. Cuántos reconocimos lo lejos que habíamos estado de Dios, y al salir del Eslabón nos propusimos no alejarnos más de Él. Si, el Eslabón, nos hizo descubrir la gracia de la Fe, la certeza de lo que se espera, y nos hizo sentir felices, con esa paz interior que nos produjo el habernos reconciliado con Dios. Pero…

Pero los tres días de Eslabón ya pasaron, ¿y ahora qué hacer?

Ahora se nos ofrece ese segundo tiempo, que es el Círculo de Amigos, Círculo de Amigos en la Fe que nos hará seguir manteniendo y acrecentando nuestra Fe, esa Fe que redescubrimos en el Eslabón.

El Círculo de Amigos en la Fe es el medio que nos ha de ayudar, apuntalándonos los unos a los otros en ese crecimiento hacia “el hombre nuevo” del que nos habla Jesús, y así poder ir cada día haciendo posible hacer vida el Evangelio, y de ese modo acrecentar nuestra FE.

El Círculo de amigos no es una reunión entre personas como las que estábamos acostumbrados a hacer antes del Eslabón, ¡no! Esta reunión de Círculo de Amigos es una reunión de seres que han vivido una experiencia de Fe, que lo harán desde la Fe, y dispuestos a crecer en la Fe, y en el Amor.

Aquellos que creyendo se acercaron a Jesús y le pidieron que los salve, Jesús les dice “tu Fe te ha salvado”. Nosotros, al haber redescubierto nuestra Fe, no podemos perderla porque ella nos salvará. Tenemos que mantenerla y acrecentarla y, como dice Santiago [2, 14- 18], la Fe debo demostrarla con obras.

El Círculo de Amigos en la Fe tiende a eso, a que juntos nos propongamos crecer en la Fe, haciendo obras para la gloria del Señor.

El Círculo de Amigos tiende a impulsar y aumentar la ilusión, la entrega y el espíritu de caridad de cada uno de sus miembros para asegurar la perseverancia, de la que nadie puede estar seguro que la logrará solo.

El Círculo de Amigos nunca ha de ser:

  • Un control espiritual de los componentes
  • Un tribunal que juzgue
  • Un remanso de fracasados, o club de bienintencionados
  • Una reunión social
  • Una reunión de estudio.
  • Confesarse los pecados, lo cual pertenece al sacramento de la reconciliación.

El Círculo de Amigos en la Fe funciona como unidad natural de amistad, sin jefes, y es donde la caridad es el elemento de unión de los que lo integran para poder defenderse de los peligros y encontrar el estímulo para el crecimiento y el progreso en el apostolado y la vida interior.

Pero no te digas “A mí no me hace falta hacer Círculo de Amigos”. No, ya que si no descubriste tu Fe durante el Eslabón, en el Círculo de Amigos la has de encontrar. Y si crees haberla encontrado, y pensás que por vos solo la has de mantener, otros ya pensaron igual que vos y después se sintieron solos, cerrados en su YO, y no consiguieron crecer en la FE y, más aún, la que habían logrado fue de a poco apagándose.

La Fe, como el Amor, se demuestra a través de las obras, y solo se crece en el Amor y en la Fe cuando las compartimos. De ahí el porqué es conveniente integrar Círculo de Amigos en la Fe.

Por el Bautismo Él nos hizo hijos de Dios, hermanos suyos y entre nosotros, templos vivos del Espíritu Santo y miembros del Cuerpo Místico que es su  Iglesia. Con el Eslabón, Él quiere que vivamos nuestro compromiso bautismal siendo sus apóstoles, allí en el ambiente donde actuemos. A ello nos ayudará el Círculo de Amigos en la Fe.

Recordá que te dijeron que en el Eslabón se daría inicio de una amistad y vos, quizás, no le diste importancia, o simplemente no creíste. El día domingo, viste a todos o a casi todos los compañeros como si hiciera mucho que los conocieses, y también que ya los estabas aceptando, queriendo, y te dio lástima tener que separarte. Pensá que volverá a ocurrir en el Círculo de Amigos y encontrarás para siempre con quien vivir la alegría de compartir un mismo ideal: Cristo.

Tené presente que has sido llamado para hacer que pase, y no para ver qué pasa.

Entonces, el Círculo de Amigos en la Fe es una reunión de amigos, que bajo el común denominador de la Gracia, en nombre de Cristo y animados y confortados por el Espíritu Santo, comparten con ilusión la activa y consciente responsabilidad de su cristianismo.

Te podés preguntar: ¿cómo formarlo?

El Círculo de Amigos en la Fe no se forma por decreto, por lo tanto su integración es libre. La única manera válida de integrar un Círculo de Amigos en la Fe es por Amistad, y no la profesión, ni la condición social, ni el pertenecer a la misma parroquia, y ni siquiera el haber hecho el mismo Eslabón. Tampoco el vivir cerca, ni en el mismo barrio. Aquí se presenta, quizás la mayor duda, que es determinar con quién formaré mi Círculo de Amigos en la Fe.

Dado que el Círculo de Amigos debe ser la expresión de la Amistad, ¿quiénes van a ser mis amigos?

Aunque debemos aceptar a todos, la amistad se da entre pocos. Pero ¿cómo seleccionar? Hacerlo implica aceptar a unos, rechazar a otros. Habrá que aprender a decir que NO, por cuanto es necesario descubrir con quién debo o con quién me convendrá.

El habernos deslumbrado por el maravilloso descubrimiento o redescubrimiento de Dios y la comunidad, quizás nos haga olvidar que en nosotros se siguen conservando nuestras inhibiciones, complejos, timidez, todas esas trabas de personalidad que nos impiden acercarnos al otro para manifestarle nuestro sentir o pensar.

¿Cómo hacemos entonces para encontrar con quién formaré Círculo de Amigos en la Fe?

Tendremos que descubrir con quiénes siento “afinidad” y acercarnos a ellos con alegría, apertura, y una vez desinhibido preguntarles “¿Querés hacer Círculo conmigo?”, estando dispuestos a no molestarnos si nos dijera que no, ya que debemos respetar su decisión y aceptar que el otro también está en busca de con quién hacer Círculo.

En esta búsqueda de con quién hacer Círculo es bueno tener presentes algunas premisas:

Considerar que el número de componentes aconsejable es que no sean más de 6 o 7, porque de ser más los integrantes, se dificulta la comunicación y además hace que las reuniones se alarguen demasiado, Cosa que debe evitarse para el buen funcionamiento del círculo de amigos en la Fe.

No es aconsejable Círculo de Amigos en la Fe de 3 o 4 integrantes (aunque los haya, conviene que no sea así), porque da lugar a vicios que no ayudan al normal desarrollo del Círculo.

También es bueno considerar que si bien no importan las distancias geográficas entre los integrantes del Círculo, siempre es bueno tener en cuenta que a largas distancias, mayores han de ser los inconvenientes que puedan surgir para concurrir y esto atenta contra la perseverancia, y siempre hay que tener presente que el otro o los otros, nos están esperando, que les somos necesarios, por lo que no les debemos fallar.

Tengamos bien en claro que el Círculo de Amigos en la Fe lo debemos constituir con ilusión, ilusión de integrarnos en amistad para peregrinar hacia el Padre.

Tener siempre presente que cada componente debe aportar al Círculo de Amigos, en la medida de sus fuerzas, todo lo que tenga de mejor. Al Círculo de Amigos en la Fe no se va a “ver qué pasa”, sino a “hacer que pase”.

Se debe establecer de antemano y claramente que podremos deshacer el compromiso del Círculo de Amigos de no sentirnos cómodos, pero teniendo siempre presente que deberá esperarse el tiempo para lograr la fusión espiritual de los componentes, antes de pensar que no nos sentimos cómodos.

Tener siempre la esperanza de que en el Círculo, el tiempo para concretar la Amistad se abreviará por cuanto en cada uno de los que integran el Círculo el denominador común es Cristo, que nos predispone a la Amistad y, si se ha logrado la afinidad entre todos, esa Amistad se dará con rapidez.

No es motivo válido suponer que porque se era amigo de antes, se va a tener éxito en integrar un Círculo de Amigos en la Fe.

La forma más profunda de convivencia es la Amistad. Por ello, el Círculo de Amigos en la Fe debe ser la amistad elevada al plano sobrenatural, amistad convertida en gracia actual permanente. Ojo, el integrar un Círculo de Amigos implica y obliga al serio compromiso de no autojustificarse por el cansancio o por otros compromisos, para no concurrir a la reunión, puesto que nos debemos al otro y no le podemos fallar.

Ya tenemos la ilusión de con quiénes hemos de iniciar nuestro Círculo de Amigos, y ya hemos quedado dónde y a qué hora será la primera reunión.

PRIMERA REUNIÓN

Un grupo de compañeros del Eslabón nos hemos propuesto iniciar nuestro Círculo de Amigos en la Fe.

Entendamos que decimos compañeros, y así debe ser, porque es reunión de personas que se acompañan con un fin, y ese fin es vivir lo fundamental cristiano.

También quede claro que lo fundamental es únicamente aquello que conserva su validez para todos los hombres a través del tiempo y del espacio, de ahí que las enseñanzas de Jesús son fundamentales.

Los primeros momentos de la primera reunión son casi siempre confusos por la llegada casi simultánea de dos o más componentes, los saludos, el tiempo para esperar a los demorados, etc. por lo que puede darse:

  • Que hablen todos al mismo tiempo, llevados por el entusiasmo y la alegría del reencuentro.
  • O caer en silencios pesados, aplastantes, ocasionados por el “no saber qué hacer”.

Esto no ha de ser importante si la finalidad del Círculo de Amigos en la Fe la tenemos suficientemente clara y bien entendida, es decir, que sabemos que debe ser una reunión de auténtica amistad, natural, seria, sincera, y para crecimiento de nuestra Fe, y nuestra capacidad de Amar.

Una vez superado el primer encuentro, es conveniente que sin presiones de algún líder natural, alguien cumpla de manera voluntaria el rol que en las prácticas de dinámica grupal se llama coordinador. Lo ideal es que esa función sea desempeñada en la primera reunión por alguien del equipo de asistentes, que nos brinde su apoyo. Si esto no es posible, el rol puede ser asumido por el dueño de casa. Señalemos cuáles son las atribuciones del coordinador:

  • “Abrir” la reunión, recordando el sentido eclesial de la misma, comenzando con las invocaciones y oraciones que están en la Hoja de Compromiso.
  • Pasar la palabra de uno a otro miembro del Círculo, estableciendo un orden natural para hablar y distribución del tiempo para que todos puedan expresarse.
  • “Animar” a los retraídos.
  • “Suavizar” a los impetuosos.
  • Cerrar la reunión con las oraciones de agradecimiento a Dios.

Todas estas funciones deben estar orientadas por el espíritu cristiano de caridad y respeto a los hermanos.

LUGAR DE REUNIÓN

Deberá establecerse el lugar o los lugares donde se ha de realizar la reunión. De ser posible, conviene que el lugar de reunión sea siempre el mismo. También es conveniente que el día y la hora sea el mismo, para que así todos los integrantes acomoden sus otros compromisos de modo que no interfieran el éxito de la asistencia a la reunión (siempre será posible que el grupo revea, por necesidad o conveniencia cambiar día, hora o lugar).  Se ha de fijar también el tiempo de duración de la reunión.

Como algo fundamental, se ha de dejar establecido un periodo de tiempo que puede ser de 6 o 9 meses, o el que crean prudente, para tratar de concretar el Círculo de Amigos en la Fe. Esto tiene la ventaja que todos conocen el plazo en que sin la necesidad de dar excusas, pueden retirarse del círculo, si así lo estiman conveniente y de este modo evitar deserciones.

LOS AMIGOS DEBEN CONOCERSE

“Yo no los llamo siervos, sino amigos, porque todo lo que oí de mi Padre, se los he dado a conocer”. Les dice amigos, porque conoce sus secretos, sus intimidades. Esto debe darse paulatinamente en el Círculo, ir haciéndose amigos, e ir cambiando el YO por el NOSOTROS.

La clave para la amistad es abrir el corazón para compartir vida. Recordá que te dijeron que fueras con el corazón abierto al Eslabón, y sólo vos sabés en qué momento lo abriste y a partir de entonces… así también has de ir al Círculo.

La experiencia aconseja que las primeras reuniones han de servir para que los integrantes del Círculo se vayan viendo. Ese viendo es una forma de ir aceptándose unos a otros.

No nos conocíamos y no siempre estamos dispuestos a contarles a desconocidos cómo somos o cómo creemos que somos, pero después de esas primeras reuniones, se sugiere una presentación que lleve a un conocimiento más profundo de nuestra realidad familiar, laboral, gustos, aptitudes, etc.

Es fundamental para el crecimiento futuro de lo que va a ser el Círculo de Amigos, este descubrirnos y descubrir a nuestros hermanos, pero descubrirlos con una actitud de apertura, amor, respeto y servicio. Si nosotros mismos a veces descubrimos que no somos como creemos o decimos ser, también puede sucederles a ellos, y es bueno que se lo descubramos con amor. Para que ese conocernos más profundo se logre, podemos hacerlo contestando las preguntas que siguen y que darán como resultado una visión muy concreta de nosotros mismos:

Diremos cómo creo que es:

  1. Mi familia: mis padres, hermanos, abuelos, novia, etc.
  2. Mi salud: enfermedades padecidas, estado de salud.
  3. Mis hábitos: de alimentación y vestimenta.
  4. Amistad: ¿tengo amigos? ¿cuál es mi idea de la amistad?
  5. Mi recreación: ¿con qué me divierto? ¿hago deportes? ¿qué me gusta hacer en las vacaciones? Mis hobbies, música, etc.
  6. Mi comunicación: ¿tengo facilidad o dificultad para expresar lo que siento? ¿para comunicarme por escrito?
  7. Mis estudios: ¿qué estudio? ¿por qué lo hago? ¿qué aspiraciones tengo en ese sentido?
  8. Mis bienes propios: ¿qué importancia le doy a lo que poseo? ¿y al dinero?
  9. Mi trabajo: ¿qué hago? ¿qué me gustaría hacer? ¿por qué no hago lo que me gustaría?
  10. Mi religiosidad: ¿cómo llegué a Dios? ¿cómo llega El a mí? ¿cómo me comprometo a evangelizar mi ambiente?
  11. Mi seguridad: ¿siento temor, miedos?
  12. Administración: ¿cuál es el orden para mí? ¿cuál es mi sentido de autoridad?
  13. Mi sentido de justicia: la ley ¿qué significa?
  14. Los honores: ¿qué cosas me halagan? Ideas, premios.

Esta primera visión de nosotros mismos, muy concreta, hecha con sencillez y sinceridad, será un primer paso para el conocimiento mutuo. En toda actividad humana es necesario ajustarse a ciertas normas de convivencia para lograr una buena comunicación y éxito. Esto también ocurre para el logro de un buen desarrollo del Círculo de Amigos en la Fe.

Se ha de tener siempre presente la regla fundamental de las “Cuatro eses” (4S), que consiste en mantener a toda costa la:

  • SEMANALIDAD
  • SIGILO
  • SINCERIDAD
  • SERIEDAD

REGLA DE LAS “CUATRO ESES” (4S)

Todos tenemos una idea de cada una de las palabras, pero se hace necesario que coincidamos en el concepto de ellas.

SEMANALIDAD

La amistad requiere ser alimentada, y esto se logra con el trato frecuente. De aquí surge un compromiso que nos obliga a una asistencia asidua, sólo alterada por verdaderas razones de peso, las que serán comunicadas con anterioridad, para que no pierdan tiempo en estar esperando, ya que la reunión no empieza hasta que estén todos. De aquí surge una mínima exigencia de respeto y amor por los amigos, el que nos preocupemos por la puntualidad con que debe comenzar la reunión del Círculo de Amigos en la Fe.

SIGILO

¿Qué es? Cuando vos sentís la necesidad de confiar algo a alguien, lo hacés por lo general después de haber pensado a quién se lo dirás, y también te ha ocurrido, que cuando se lo estabas diciendo te entró una duda, y esa duda motivada por el temor de que pudieras ser descubierto al ser divulgada tu intimidad, de que se pudieran reír de vos, de no ser comprendido, pero… ¿por qué esa duda? Y si seguiste comentando y luego ocurrió que fuiste descubierto, ¿te sentiste defraudado, dolorido, lastimado? Claro, porque vos en quien confiabas, de alguna manera, le estabas pidiendo comprensión, ayuda, consejo, parecer, y no pasándole una noticia para que la divulgara.

Aquí, por donde te duele es por donde debes comenzar a interpretar el significado de la palabra SIGILO.

Sin que te queden dudas, el sigilo es lo más delicado para un grupo, y escuchá bien: faltar al sigilo es tan delicado que hasta se educa para prevenir de la falta de sigilo que cometen las personas y si no, recordá lo que te han dicho tus mayores “tené cuidado, no te confíes demasiado, no digas todo lo que sentís”.

Hay quienes creen que porque no dicen nombre y apellido de quien están hablando, suponen que con eso guardan sigilo, pero no, pensá que a las personas no solo se las conoce por su nombre y apellido, también se las reconoce por su forma de actuar, por los lugares que frecuenta, porque están dentro de tu círculo de amistades, por un sin número de cualidades y defectos, y que los comentarios que vos podés hacer, lleva al que te escucha a descubrir de quién estás hablando, y así, estás faltando al sigilo.

No debés contar a nadie lo que te contaron a vos y te pidieron sigilo, y aún sin pedírtelo expresamente, vos sabés que no lo debes hacer ni a tu esposo/a, ni a tu novio/a ni a tu amigo más íntimo, ni aún en confidencia, porque es a vos y solo a vos a quien ha confiado sus secretos, su sentir, sus penas, porque en vos confió, sólo a vos quiso participarte de toda esa carga de su conciencia porque creyó que vos lo podrías comprender, ayudar, que de última vos podías ser ese receptáculo donde él podía volcar toda esa carga que tenía.

Y es por eso que vos no debés defraudarlo contándolo o comentándolo con otro. Ese que confió en vos, alguna vez te pidió tácita o explícitamente “¿Querés ser mi amigo?” y también vos tácita o explícitamente le contestaste “Quiero” y por eso él se confió. Por eso vos tenés que tener claro que sigilo es respeto por el otro, fidelidad a la amistad, honradez en nuestro compromiso.

El diccionario dice que sigilo es el secreto que se guarda de un hecho o noticia que se nos confía, por lo que el Círculo de Amigos en la Fe no se trata de una “reunión secreta” sino de guardar el secreto de las confidencias que se nos hacen en él. Faltar a este sigilo reviste las características de una falta grave porque implica la traición a un amigo. El Círculo que no guarda sigilo quedará en poco tiempo destruido y lo peor de todo es que los integrantes quedarán destrozados, desilusionados de la vida comunitaria.

Al ir transcurriendo ese periodo de verse, iremos volcando en el Círculo con mayor confianza, con mayor seguridad y sencillez nuestros problemas, ilusiones, éxitos, fracasos, pareceres, y con seguridad que lo haremos convencidos en que ahí quedará, porque lo que estamos buscando es que esos amigos nos den su apoyo, su comprensión, aprobación y ayuda en lo que necesitamos y es porque por nosotros solos no lo logramos. Así es como se da el primer acto de amistad y que es el contarse los secretos.

Por todo esto es que debemos comprender la importancia de guardar sigilo de todo lo escuchado en nuestro Círculo de Amigos en la Fe.

Quizás por no haber tenido claro lo que significa sigilo, muchos círculos de amigos no llegaron a concretarse, otros lo hicieron pero no llegaron a ser más que reuniones sociales, reuniones de estudio. Algunas intentaron ser reuniones de terapia de grupo, pero no lograron ser reunión de Círculo de Amigos en la Fe, sólo porque no llegaron a confiar en la amistad verdadera de los otros.

SINCERIDAD

La sinceridad no obliga a que digamos lo que consideramos exclusivamente para hablar con nuestro confesor, pero si obliga a que aquello que digamos en el Círculo sea absolutamente cierto y no parcialmente cierto, ni que lo supongamos.

Una verdad a medias, suele ser una mentira completa. Es decir, si hay algo que no podemos aclarar, abstenernos de contarlo, ya que sería exponer una situación con hechos parcializados que puede dar lugar a malos entendidos.

Tener en cuenta que tampoco por exceso de franqueza se cometan faltas de respeto; o llegar a decir lo que por caridad se debe callar.

 

SERIEDAD

Nos reunimos, y en medio de nosotros está el Señor. Seriedad, que no es en forma de alguna ausencia de alegría, significa cumplir con los fines específicos de la reunión.

Es necesario tenerlo presente para no caer en el error de que la reunión se convierta en algo social.

Cuando se ha cumplido con el tiempo establecido para la reunión, podemos quedarnos y hablar de mil otras cosas, y darle la libertad al que tenga otro compromiso para retirarse.

Toda conversión comunitaria comienza cuando cada uno de nosotros se pone de verdad al servicio de los demás. Cuando nos dejamos ayudar, cuando nos dejamos convertir. Cuando no nos ofendemos por las observaciones que nos hacen los demás, que se llama corrección fraterna, y cuando nosotros no ofendemos al que corregimos.

Dejemos que el Señor provoque en nosotros la amistad y la fraternidad.

Si no sabemos mirarnos unos a otros, siempre con ojos de la Fe, quedaremos siempre envueltos en nuestros egoísmos, en nuestros celos, en los intereses personales y nunca podrá habitar en nosotros el Amor de Jesús.

Puede suceder que algún integrante del Círculo quiera por horario o comodidad cambiar de Círculo. Nadie debe sentirse lastimado. Es conveniente que quien quiera alejarse lo comunique en una reunión estando todos presentes.

Si con el tiempo fuera necesario incorporar algún miembro al Círculo, o alguien pide incorporarse, será el Círculo en su totalidad quien decida, y en caso de decidir que sí, el Círculo deberá hacer un alto hasta que el nuevo circulista se integre al grupo.

COMO DESARROLLAR LA REUNIÓN

1) Todo Círculo debe comenzar con la invocación al Espíritu Santo (Hoja de Compromiso), por cuanto Jesús nos dijo que cuando dos o más se reunieran en Su nombre, El estaría en medio de ellos, y nosotros nos reunimos en Su nombre. La reunión ha de concluir con un Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en acción de gracias, pidiendo por los ausentes (si hubiera).

2) Juntos escuchamos la Palabra del Señor. Al principio de la reunión es conveniente la lectura de un pasaje del Evangelio.

  1. a) Puede ser el Evangelio del domingo siguiente, de manera que nos sirva para la preparación dominical, o cualquier Evangelio tomado al azar.
  2. b) Puede ser leer por capítulo alguna carta o de los Hechos de los Apóstoles, para así tener la continuidad y nos sirva a la vez para formación.
  3. c) Puede ser que cada uno aporte algo de lo que ha meditado o estudiado durante la semana y sirva para enriquecimiento de todos. Estas son ideas. Todo grupo debe ser creativo y buscar la forma que más les resulte a sus integrantes para ir creciendo en la Fe y en el Amor.

3) Ponemos en común la Palabra de Dios Este poner en común la Palabra de Dios será explicar brevemente lo que a mí me dice, cómo viví esta semana con respecto a lo que he escuchado y a otras cosas que me hayan ocurrido. De este modo, compartir nuestra vida interior, nuestra relación, nuestro diálogo, nuestra amistad con Dios. Es un integrarnos unos con otros. Eso debemos lograr.

4) Revisión de vida. Pasamos aquí a la revisión de la Hoja de Compromiso (piedad-estudio-acción), trípode fundamental de nuestra perseverancia y crecimiento en la Fe. No es una fría enumeración de hechos, sino dando cuenta de las actitudes y experiencias de nuestra interioridad. La Hoja de Compromiso fue nuestro primer compromiso hecho a Dios como amigo. Ella nos recuerda el grito: Cristo cuenta contigo, Cristo necesita de ti, ¡te quiere santo! Y que seas santo no implica que logres cumplir tu compromiso, sino ser santo es el intento cotidiano y perseverante de lograrlo.

5) Uso del tiempo Es bueno que, tanto el comentario del Evangelio como el de la Hoja de Compromiso sean dados en orden y con un tiempo prudencial, para así dar oportunidad a que todos puedan expresarse. Quien tuviese necesidad de compartir con los hermanos una situación o tema especial, terminada la exposición de todos, toma entonces nuevamente la palabra. De no ser muy urgente, puede proponer para que se le dé oportunidad de usar el tiempo en la próxima reunión. Es muy importante que, en cada reunión, uno de los integrantes haga de coordinador.

6) Actitudes En cada uno de los momentos de la reunión se deberá tener en cuenta la tolerancia y la comprensión, que son necesarias para ir compenetrándonos de la personalidad de los otros para lograr así un mayor conocimiento de las circunstancias que rodean a cada uno, y así surja una verdadera amistad basada en el amor. Recordar que en la reunión del Círculo de Amigos en la Fe debemos armonizar diferencias, porque en una comunidad cristiana los móviles egoístas no deben darse, por lo que se deberá aceptar críticas y así cada uno debe aprender a hacer autocrítica y a aprender a aceptar las críticas de los otros. Debemos saber fracasar, pero que ese fracaso nos sirva para aprender, de modo que hagamos morir al hombre viejo que hay en cada uno de nosotros, para dar paso al hombre nuevo que Dios espera de nosotros. Se debe aprender a tener poder de síntesis, para lograr en pocas palabras explicar cómo se va viviendo en el peregrinar, sin entrar en detalles que no hacen al meollo de la cosa, y que sólo entorpecen y alargan la reunión. Con todo esto, y con la experiencia que se va adquiriendo en el tiempo, se irán corrigiendo posibles errores en el desarrollo de la reunión.

REVISIÓN – TOMA DE CONCIENCIA

Ya hemos realizado unas cuantas reuniones. Es bueno hacer un alto en el camino para así poder evaluar el desarrollo que va teniendo el Círculo, y ver si se cumplen las metas que nos habíamos propuesto. Nos preguntamos y nos responderemos:

  1. a) ¿Estamos todos integrados?
  2. b) ¿Conservamos la ilusión que tuvimos al principio?
  3. c) ¿Se cumplen en nosotros los ideales que nos unieron?
  4. d) ¿El Círculo creció? ¿Generó amistad en Cristo?
  5. e) ¿Qué fallas advertimos en nosotros que no permiten que el Círculo crezca?
  6. f) ¿Cuáles son las fallas colectivas que observamos en el Círculo?

Este revisarnos en nuestra vida de Círculo, serena y profundamente hará que, analizados los errores que se pudieron dar, recomencemos con mayor humildad, enriquecidos por esta toma de conciencia. De antemano habíamos fijado una fecha de término para el Círculo. Llegada esa fecha es bueno hacer una revisión de lo ocurrido.

De no hacerse la revisión, aquel que no se pudiera o no se sintiera integrado, tiene aquí la oportunidad de liberarse del compromiso contraído, sin que por ello tenga que sentirse culpable, por cuanto estaba previsto de antemano que éste sería el momento de hacerlo.

Si antes hemos integrado otro u otros Círculos y no hemos perseverado en ellos por distintas razones, no debe ser ello motivo para sentirse frustrado ni pensar que ya no lo lograrás. Pudo ser que no hubo afinidad entre sus integrantes, pudo ser… Pensá que siempre es posible volver a empezar. Inténtalo.

Ten presente que el movimiento se demuestra andando, y no en el estancamiento en el miedo o la pasividad.

Recuerda que doce hombres comprometidos evangelizaron el mundo.

Y vos, sos un hombre comprometido y el mundo te necesita. Siguiendo estas indicaciones básicas y poniendo realmente AMOR en nuestro peregrinar, podemos estar seguros que nuestro Círculo de Amigos en la Fe no caerá en desviaciones que lo hagan fracasar.

Con sólo intentar poner en práctica lo que aquí se dice, harás realidad tu Círculo de Amigos en la Fe.

¡EN CADENA!

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